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La Columna del
Disconforme |
12 de
noviembre de 2.007
Mambrú
se fue a la guerra… y los santos también. La perico bosquiviana (con el
perdón de los bolivianos, que son un pueblo dignísimo) es el Far West
del noroeste. Te pegan los nacas, te insultan los encargados de prensa,
te tiran la bronca los dirigentes de fútbol, las fuerzas del desorden te
roban las banderas… El Suplicio Zabala parece una cancha de metegol de
barsucho abandonado: anclado en el corazón de la Florencio Varela
jujeña, tiene populares de tablón podrido, vestuarios al a los que se
accede por un túnel al ras del piso y con techo de chapa (que los
orangutanes de distintas edades se ocupan de abollar sistemáticamente
cuantas veces pasan por su interior sus enemigos, o sea todos los que no
juegan o hinchan por Talleres) y cabinas enclenques de madera gastada a
las que se sube por unas pobrísimas plateas plagadas de simios no
domesticados (con perdón de los monos, que son buenos, después de todo).
Y la naca, ¡madre mía!: para ingresar a la fuerza les hacen el Test de
Bruter, consistente en que todo aquel que no consigue masticar un chicle
y ponerse la gorra al mismo tiempo es considerado apto para recibir un
casco, un garrote, un escudo, un lanzagases y la orden de apuntar a la
cara de los ancianos, las mujeres y los niños de la hinchada visitante.
Eso sí, equipo, lo que
se dice equipo, tienen, para qué negarlo. Porque cuentan con un arquero
grandote sin ser torpe (lo que es raro en el puesto), una defensa bien
parada (¿se darán con Viagra?), un medio campo parejito donde brilla un
brasuca que no quisimos traer a Salta porque era demasiado morocho
(nosotros que somos rubitos), y una delantera peligrosa en la que el
Espidi González, al margen de no hacerle goles ni al Arco del Triunfo
francés, te pinta la cara en media baldosa.
¿Y nosotros? A esta
altura ya no sé ni quiénes somos, porque fletaron a cuatro. Una lástima
lo de Iglesias, porque en Bosquivia se mató para tapar todos los
agujeros del medio, aunque terminara haciendo agua (sin separarla) como
en casi todos los sermones. Habrá que probar con una Sinagoga. O una
Mezquita, a ver si tenemos más suerte con el próximo cinco. Y otra pena
lo de Fortunato, que no llegó a jugar, pero por lo que vi de cuando
estaba enrolado en la Legión Friolera (la de los tórax helados de la
Vicente López), se tiraba de cabeza a lo Loco Palermo para quitarte la
pelota con los dientes. Lástima lo de Ocaño, también, porque tenía buena
rima. Y lo de Bustos, que podría haber servido de molde para la estatua
del jugador previsible.
Y los que quedaron,
¡Dios me libre! ¿Qué me hiciste Juan Pablito? ¡Le erraste en la línea
con tu pierna hábil! ¿O era la otra? ¿O no tenés ninguna en esa
condición? ¿Y vos Marquito, cuándo vas a hacer un golchito? ¿Sabías que
sos el nuevechito? O que eras, bah, porque me imagino que después de una
rueda y algo de verte mirar el partido desde adentro, le van a dar una
oportunidad al Chano. ¿Y por Disneylandia, cómo anduvo la cosa?: al
Tweety, ¡caracoles!, al Tweety se lo comió algún lindo gatito, porque en
el chiquero bosquiviano no se le vio ni una pluma. Y del Leo, mejor ni
Escribo.
En fin, habrá que ver
qué nos depara el destino: si nos equivocamos o no de nuevo con los “desfuerzos”,
si lo seguimos bancando al nopingüi a pesar de que hasta ahora consiguió
menos puntos que Maradona en Ñubel, o si vamos a traer un técnico que
nos saque de una vez del pozo.
El tiempo dirá (siempre
que nosotros no digamos “¡¡¡Basta!!!” antes).
Hasta la próxima.
El Disconforme
4
de
Noviembre
Puedo escribir los versos más tristes esta noche. O simplemente
copiarlos de cualquiera de las notas anteriores, porque Juventud fue lo
que no dejó de ser nunca desde que comenzó este martirio llamado
Apertura. Porque fue un equipo sin ideas, un conjunto de almas
ambulantes por los caminos de la nada, un abanico de profusas voluntades
pero escasas aptitudes. Un rejuntado de niños y grandes con la
creatividad hipnotizada.
Massón no fue Sauad, y
ni siquiera Comune; tapó un par de tiritos y tiritó en cada centrito.
Sacó mal y apresurado cuando tuvo que hacerlo desde el arco. Generó
varios contragolpes, pero siempre para los contrarios. Bustos fue el
monumento de costumbre: una estatua de madera accionada con piolines que
se enredaban ante cada movimiento. Ocaño fue un monstruo del hogar de
los fantasmas. Busse dejó de ser el simpático canario para acompañarlo
un rato. Iglesias siguió sin concretar la resurrección que predijeron
sus devotos. Cantero fue un lecho de rosas al principio y un pozo de
escombros al pasar el tiempo. Moriñigo fue una momia y Víctor Vargas un
espanto, aunque el gol lo libere de que lo critiquemos tanto. El Chano,
Navarro y Cáceres entraron para sumarse al llanto.
¿Y del otro lado?: como
casi siempre, lo que pagó el valor de la entrada. Un león, Farina, un
relojito, Paiva, un pulpo, Devia, un velocípedo, Soriano, una amenaza de
bomba, Zbrum. Una promesa urgente, queridos antonianos, para agradecer
que nos perdonaron divinamente: que cada jugador lleve un hincha a
cococho hasta Luján, esa ignota ciudad de Cuyo.
Hasta la próxima.
El Disconforme
20 de
octubre
¿Vé
lo que ti dicho?
¿Vé? Un desastre, primo. Nos pasaron por encima física, técnica, táctica
y anímicamente. Y cómo podía ser de otra manera, si el pingüino que nos
dirige lo estuvo anunciando durante toda la semana, abriendo el paraguas
sin que lloviera porque veía venir la tormenta, llorando porque él lleva
"un mes de trabajo" y los otros "un año". Linda manera de motivar al
plantel, de darle fuerza, de generarle confianza. ¿Qué se cree? ¿Que
está dirigiendo al Alberto Olmedo de Ecuador, todavía? ¿Que sigue
jugando en Ñubel? ¿Que es el técnico de Caranchal Norte? ¡Somos los más
grandes de Salta, del mundo y de las galaxias adyacentes, Pecholín! ¡Entendelo
de una vez! Es cierto que nosotros no lo tenemos a papá Sarría, pero
tampoco tenemos jugadores con los pies redondos o con muletas en lugar
de piernas. No tenemos un arquero sin manos. No tenemos una defensa que
pasa más tiempo dormida que despierta. No tenemos un mediocampo que no
marca ni crea. No tenemos una delantera que no le hace goles ni al arco
iris doble. ¿O sí?
Nos avasallaron
futbolísticamente. Jugaron al trotecito en el segundo tiempo. Lo
regularon para no cansarse al cuete. Nos perdonaron la vida. Y encima
les hicimos un gol de dope, gracias al rebote que cambió el destino del
tiro de Marcos Brutos, ése que se iba a Marte pero se desvió hacia el
arco tras pegar en Luna.
Está bien que Iglesias
inspire misticismo, pero eso no quiere decir que Dios lo va a ayudar a
marcar en el medio. Ponele un segundo cinco, Hielín. O algún otro
volante de recuperación, porque Liendro y Leo Fernández no marcan ni las
cruces del ta-te-ti, por más que la pisen y amasen bonito. Y no te
enojés con los dirigentes, Al-oín; más bien poné la cabeza en la
almohada y reflexioná sobre lo que estás haciendo, a ver si encontrás el
camino (del éxito, o el de Rosario, en su defecto).
Hasta la próxima.
El Disconforme
15 de
octubre
En la tele
dijeron que San Luis parece Cafayate con semáforos. Qué raro, si a esa
provincia la manejó un gobernador que se rompió el traste por su gente.
Qué extraño, si ahora la maneja un hermano suyo con pretensiones. Ese que
habla con extraterrestres, negocia con sapos y resucita muertos
(políticos). Qué cosa. Y sí, le ganamos a Juventud Parasitario de San
Tuist porque faltaba, una vez más, que jugasen el Adolfo y el Capitán
Escarlata. ¡Si hasta Moriñigo hizo un gol, y no fue de penal! ¡Si hasta
Cárdenas mojó esa noche! Sí, ya sé que en contra, pero de última, también
mojó, cosa que no se piense que lo único que sabe es hacerse expulsar.
Bueno, en realidad, mojar, lo que se dice mojar, se mojaron todos. Hasta
los periodistas se mojaron. Porque en las cabinas llovía más que afuera.
Porque la cancha era un lodazal. Porque el vestuario era una pileta.
Porque se inundaron las calles adyacentes (¿a dónde fueron a jugar, a la
rotonda de Limache?, ¿a Tres Cerritos?, ¿a la Belgrano arriba?). Porque de
tanta agua, pareció que los vagos transpiraban mucho.
Ganamos de suerte, así de
simple. O por ser más “barreros”, como se decía del Boca de Lorenzo.
Ganamos porque en cancha barrosa gana el que se resbala menos, y nosotros
hicimos un poquito más de pie, eso es todo. O flotamos más, quizás gracias
a los salvavidas abdominales de algunos. Ganamos a pesar de Pablito
goleador. Y a pesar de las siestas de la defensa, esa a la que ni el agua
despierta. Habrá que tirarle con tetra, a ver si reacciona. O darle con
Viagra, a ver si consigue parar algo.
Sin merecerlo. De esa
forma ganamos. Si seguimos así podemos quedar a sólo 25 puntos de
Atlético. Si la embocamos otra vez podemos arrimar al tercer o cuarto
puesto. Si seguimos sumando tal vez evitemos jugar de nuevo con las
gallinas trolabaches y los cholos millotarios. Porque yo sigo mirando pa’
abajo, no me jodan. Con este equipo no me ilusiono. De ninguna manera.
Porque ya me quemé con hielo, y cuando veo un pingüino lloro.
Hasta la próxima.
El
Disconforme
8 de octubre
¿Qué se puede decir de
este equipo que no haya sido dicho? ¿Qué diferencia puede haber entre un
técnico de afuera y otro del medio? ¿Qué diferencia puede existir entre
un cuatro, un cinco y un nueve de las inferiores, que recién comienzan,
y jugadores consagrados en los mismos puestos que queman sus últimos
cartuchos en uno de los pocos lugares donde aún pueden jugar? Por lo que
se vio hasta ahora, al margen de las diferencias retributivas, hay que
inclinar la disparidad a favor de los más baratos. Porque por más chapa
y discurso que haya, los efectos del trabajo de los más caros son
deprimentes. Y alarmantes.
Y preocupan, como nuestro futuro.
Porque competimos en la tercera categoría del fútbol argentino, aunque
nos resistimos a reconocer que ya no estamos jugando con Chacarita por
el ascenso. Porque creemos que podemos volver a la B Nacional, pero
estamos más cerca del campeonato donde juegan los pecho fríos y los
cochinillos negros. Porque sentimos que tenemos una hinchada para llegar
a Japón a jugar contra el mismísimo Milan, pero parecemos el Boca de
Russo sin Riquelme dando lástima contra el mediocre River de Passarella.
Porque no podemos empatarle ni al más limitado de los equipos
mendocinos. Porque pensamos que tenemos pergaminos para arrasar a quien
se nos cruce por el camino, pero le ganamos sobre la hora a una murga
tucumana. Porque esa murga pierde por goleada con cualquiera en su
propio chiquero y casi nos gana en nuestra casa. Porque nos sentimos una
institución poderosa, pero estamos al borde del fideicomiso. Porque
estamos seguros de que podemos llenar la Lerma, pero nos privan de
utilizar la totalidad de una modesta tribuna. Porque tenemos otra
abandonada en el primer tramo de su construcción, que luce vacía cada
domingo, como un sombrío testimonio de nuestras pequeñas utopías. Como
un triste monumento a nuestros grandes errores: esos que nos fueron
achicando de a poco, aunque nuestra pasión siga siendo grande.
Hasta la próxima
El Disconforme
01/10/07
Horrible.
Definitivamente horrible. Así jugamos. Peor que Boca, que sin Riquelme
parece una versión desmejorada de las Carmelitas Descalzas, pero
fumadas. En los pies de nuestros jugadores, la pelota parecía una
gallina viva. O parecía que teníamos los pies redondos. O la cabeza
cuadrada. Hasta los Dogos juegan mejor. Y ponen más huevos. Los
Melacomoyqué ingleses la tienen más clara. Los topus mejicanos son más
efectivos. Horrible. Definitivamente, seguimos sin jugar a nada.
Van unos mensajes para algunos
amiguitos:
Ocañito y Russito: ¿no les explicaron
que la cabeza se usa también para defender el arco propio?
¡Moriñigo!: conseguiste unir a la
hinchada en un solo sentimiento: el de alegría, pero cuando saliste.
Liendro: no te juntés con Iglesias, porque si seguís jugando como él no
te va a salvar ni el Papa.
Y vos, Al-oa, Al-castillo, Al-swimg,
¡qué querés inventar! Te arrugaste para debutar en San Juan, te le
animaste recién al peor equipo del campeonato y terminaste pidiendo la
hora como si jugaras contra el Barcelona… ¡En frente tenías a La Sufrida
de Chucumán! ¡Lo tenías al Gaucho Robles, que no quiere organizar su
partido homenaje para no salir gordo en las fotos! No jugabas contra
nadie, pecho boy. Con once marionetas y dirigiendo por el sánguche y la
Coca, Jorge Salas casi te gana…; a ver si te ponés las pilas,
pingüinito, que todavía hay mucho lugar en Punta Tombo.
Hasta la próxima.
El Disconforme
24/09/07
Desamparados. Así
quedamos: desamparados. Nos hizo un gol Vaadarasco. Y otro Benito. ¿Quién?
¿El fantasma? Ni nombre de jugadores tienen. “Damosasco” deberíamos
llamarnos. “Nopegamosuna”, deberían ponernos. O “Nollegamosnunca”. O “Eyaculacióntardía”,
para estar a tono con el fútbol que practicamos.
Hacemos
goles de penal o de tiro libre, únicamente. Nos hacen goles en todas las
posiciones, siempre. Modelos del Kamasutra, parecemos. Y para no faltar a
sus santas costumbres, Juan Pablito hizo lo que mejor le sale: hacerse
echar. Y el que perdió la titularidad con Pablito Ruiz, lo que más sabe:
cazar mariposas en los córners. Los demás: lo que hacen con más
frecuencia: no verla ni cuadrada. ¿Y el salvador?: Roque Alfaro. ¿Lo qué?
Sí, ese que jugó en las gallinas rojinegras y en las rojiblancas en los
ochenta. Pecho frío, como el colega suyo que nos mandó al descenso (ese
descenso que no iba a haber porque se venía la reestructuración, ¿se
acuerdan?). ¿A quién dirigió?: a los Pingüinos Boys de Rosario, como no
podía ser de otra manera, pero duró lo que un dope en la mano. Y estuvo en
el O’Higgins chileno, de donde lo fletaron a los seis meses. ¡También
trabajó en el Maraca y el Alberto Olmedo de Ecuador! Y en el The Strongest
bosquiviano (guarda), de donde lo rajaron a los treinta días de asumir.
Fue ayudante de campo en Libertad de Guaraguay y duró… ¡tres fechas!, lo
mismo que en el expreso altiplaneño. No le fue bien en San Trampín de San
Juan. ¡Estuvo en el Chorrillos de Panamá!!! . Le faltó dirigir al
Choborras de Animaná y al Trolebús de Kamchatka, o a los cuervos de la
Avenida Entre Ríos, qué se yo. Y encima debe ser re-caro.
Mirá Al-oa, Al-castillo, Al-swimg, más vale que te vaya bien, o te vamos a
mandar con los pingüinos en peregrinación de apareo a Punta Tombo. Con
tal, ahí vas a ser uno más: después del clásico rosarino se fueron un
montón para allá, directamente desde el Parque Independencia. Pero, claro,
esos ya estaban apareados, según me contó un pingüinito.
Hasta la próxima.
El Disconforme
17/09/07
Ahora no estoy enojado. Estoy triste: porque este Juventud
se armó para deambular por la mitad de la tabla. Porque casi todos los
jugadores que pedimos entraron y nos defraudaron. Porque fracasó el
proyecto de un tipo que siempre nos atendió con una sonrisa: Carlitos
Balín, que más allá de los refuerzos de segunda selección que trajo, nunca
dudó en darles una oportunidad a nuestros chicos. Porque jugamos mal,
aunque no “contra nadie”, como cantaban nuestros hinchas en el Pistoia:
fue muy digno lo de los chamigos; una pesadilla, el Chuqi Núñez, un
jugadorazo, Matías Padilla, una locomotora, Pablo Motta, un frontón, los
dos centrales. Hasta los suplentes juegan bien. Y como si esto fuera poco,
el catamarqueño Barrionuevo (hummm, Barrionuevo, Barrionuevo, ¿el que
quemó una ciudad hace unos años?) tuvo el silbato fácil en el área
antoniana y el soplido trancado en la correntina. ¿Será que hay gente
poderosa interesada en que este Boca ascienda? Y bueno, ñaño, Boca es
Boca, aunque este Boca es medio trucho: el disfraz rojo y amarillo de sus
jugadores los hace parecerse más a Piñón Fijo que a Palermo (aunque
después en la cancha, a veces te pinten la cara).
Que Luis Varguitas siga
practicando un tiempo con la local. Que a Russo le entablillen los codos.
Que el Apache se retire a fumar la pipa de la paz un par de meses. Que a
Busse lo pongan en 33, porque juega en 45 y marea hasta los alcanza
pelotas. Que a Iglesias lo fleten al Vaticano. Que a León no lo manden a
rugir al banco. Que a Matías Fernández le expliquen antes de entrar a la
cancha cuáles son sus compañeros y cuáles los rivales, así da un pase
correcto en el próximo partido. Que al Chano Fernández lo hagan entrar y
salir cada quince minutos, para que crea que no está jugando de entrada y
lo haga bien durante todo el partido. Que a Moriñigo le pasen videos de
cuando hacía goles, a ver si recupera la memoria. Que a los suplentes les
expliquen que cuando entran no tienen que hacer lo mismo que sus
reemplazados, sino algo mejor. Que los dirigentes encuentren la brújula,
porque hace rato que perdieron el rumbo. O seguiremos en el horno,
queridos antonianos.
Hasta la próxima.
El disconforme
10/09/07
Ahora sí me enojé
en serio. ¡No podemos perder con el seleccionado “B” del país del ranga-ranga,
viejo! Ni siquiera estamos hablando de Gimnasia y Deprima, que por lo
menos juega en primera. Perdimos contra una bandada de papagayos
bosquivianos, y de locales, así que no le podemos echar la culpa a la
altura, al campo de juego, al árbitro tucumano, al Papa alemán o al
presidente pingüino. Y no es que “nos llegaron tres veces y nos hicieron
tres goles”, como alguien dijo el domingo: los pericotes llegaron las
veces que necesitaron llegar, a diferencia de nosotros, que llegamos poco
y casi siempre terminamos mal. Lo nuestro parece la vida de una frígida,
ñaño: es la historia de nunca acabar…
Esta vez no nos salvó
Sauad, que se quedó tan boquiabierto ante el centro del tercer gol como un
nene que mira los fuegos artificiales por primera vez en su vida: “¡Midá,
midá que lino centito!”, dijeron el Fede y Carlitos; “¡Uhhh, midá, midá
qué lino golchito!”, dijeron Lucho y el Indiecito. ¿Y vos, Carlitos Balín?
¿Pensás que estás dirigiendo a las gallinas renegridas o al albo cubetero,
que salís a jugar con un solo delantero? Sos el DT de Juventud Antoniana,
a ver si lo entendés de una vez, goncacín. A ver si te dejás de hinchar
las globas con Bustín, lo ponés a Luis Varguín, los bancás a Leonín,
Bussín y a Chanín y lo mandás a manejar una grúa a Albornozín (única
manera de que sirva de “enganche”, este burrín). Y Liendro… ¡Dios mío!
¿Cómo puede armar un desparramo contra los puntanos y ser un desparramo
contra las cotorras altiplanas? Y hablando de Dios, el hecho de que
Iglesias juegue en primera es una cuestión Divina (para los rivales).
Decime, Tristeza Sin Fin, ¿no podías traer un volante como De Almeida,
Angulo, Medina o Gastón González, digo yo?
“Cambio de nombres y de esquema para el próximo partido”. Sí, Balín: eso
es lo que se impone. Y por las dudas, no te comprometás el sábado, que hay
una procesión que te puede servir por si se te empieza a mover el piso.
Hasta la próxima.
El disconforme.
03/09/07
Un arquerito del
Anual, nos salva. El suplente de Pablito Ruiz tiene que salvarnos. Menos
mal que se le va descongelando el pecho de a poco, porque si no nos
veníamos con una goleada histórica de Mendoza. ¡Jugamos con Luján de Cuyo,
ñaño! No jugamos con la Juventus de Platini. Jugamos en los yuyos del Bajo
contra una banda de indocumentados. Le faltaban las damas solidarias de
San Martín. Le faltaban Pascualito Pérez y Nicolino Loche. Eran un
rejuntado de nómades patapilas de la vendimia. El único entrenamiento que
conocen es pisar uvas para hacerles vino a los choborras. Si no fuera por
Sauad, el suplente de Pablito, insisto, si no fuera porque Russo se
equivocó otra vez (como contra los bosquivianos de Perico) y porque León
quiso hacer tiempo noqueando a alguno de la barrera y el rebote terminó
engañando al arquero, nos volvíamos con un cero cinco.
¿Quién jugaba para
ellos?: Zbrum, por ejemplo. ¿Lo qué? ¿Pum? ¿Bum? ¿Paf? ¡Santa cachucha,
Batman, la pelota se nos fue para el lado de las historietas! Fernando
Redondo, jugaba. Debe tener como cuarenta y cinco años, debe tener. Y si
no es el mismo trolito que no quería cortarse el pelito, es un homónimo
truchón que no sabe jugar ni a la rayuela. Soriano, jugaba. El escritor.
El “refuerzo” ese que vino a probarse y lo rajaron por canino. Pedernera,
jugaba. (Faltaban Muñoz, Labruna y Loustau). Quiroga, jugaba. ¿Facundo?
¿El Tigre de los Llanos? Nooo, el perro cuyano. ¡Y éramos muchos y parió
mi abuela! ¡Se nos “descompensó” el Apache! Aflojale al totín y ponete las
pilas, Jerónimo. ¿O te hizo calor? Los que están en verano son los
europeos, no los sudacas, Toro Sentado. Andaaá, “baja de presión”, andaaá.
Ché, ¿y cuándo va a jugar
ese enganche que la rompe? Ese que la descosía en Neuquén. Ese que lo
querían el Manchester, el Milan, el Bayern y Pellegrini. Ponelo, Carlitos
Balín, ponelo de una vez. Porque ayer tampoco jugó, no me jodan.
Hasta la próxima.
El Disconforme.
25/08/07
Parecíamos el Boca de Bianchi, en el primer tiempo. Fuimos el Juventud de
Carlitos Balín, en el segundo. Jugamos contra la Negra Sosa, el Malevo
Ferreyra, Bussi padre y Palito Ortega, y así y todo nos pintaron la cara.
Para no desentonar con la gobernación local, Bustos, Iglesias y Vargas
estuvieron Alpedovich los noventa minutos. El Apache fue Toro Sentado, en
la primera parte. Pareció Loro Caído, en la segunda. O Pato Cargado: cada
paso una chanchada.
Nos empataron
con un gol sacado de un partido entre solteros y casados: fue de corner, y
con el más perro de ellos llevándose la pelota por delante con el arco
vacío. Fue una jugada de pizarrón; la hacían antes de que se inventara el
fútbol, cuando se defendía con dos, se atacaba con ocho y cada tiro de
esquina era medio gol.
Busse corrió como Boyé, mucho y sin verla. El Chano se hizo notar por el
look, aunque fue a un estilista más berreta que el otro Tweete, ya que su
tono quedó medio mayonésico.
Mientras Sarría inicia los papeles para adoptarnos, roguemos que Tristeza
Sin Fin se decida a ponerlo de una vez a Moriñigo, que anoche tampoco
jugó.
Que vuelva Cárdenas, urgente.
Y que Dios nos ayude.
Hasta la
próxima
20/08/07
No me vengan
con que somos el Milan, ahora. Le ganamos a una banda de marionetas.
Faltaba el Capitán Escarlata. Faltaba el Adolfo, faltaba. ¡Déjense de
embromar! Ergo: hablar del equipo rival sería inconducente, así que
pasemos a analizar, con la objetividad que nos caracteriza, el nuestro:
Sauad: lo
maniató el pánico escénico. Hizo agua en todo el primer tiempo. Sacó una
linda en el segundo, pero por el momento sigue siendo un ex pingüino
cholo. Y punto.
Bustos: mandó algunos centritos, nada más. Cuando quiso enganchar, hubo
que pedirle a la Virgen Desatanudos que lo desenredara.
Russo: nos hizo no extrañarlo a Ocaño; jugó tan feo como él.
Velásquez: le dieron un pase gol en el primer tiempo y definió como
Palermo, pero enyesado. En el segundo encontró un rebote, cerró los ojos y
le salió adentro porque estaba debajo del arco. Gutiérrez: un antidoping
urgente para el relator y el comentarista de Tierra Santa, que lo
eligieron como la figura del partido. Es cierto que levantó un poco, pero
si se les da por compararlo con Roberto Carlos, se están refiriendo al
peluquero de mi barrio.
Busse: muy coqueto el platinado, pero si lo agarra el Negro Laguna a este
ocho, le patea el siete. Tampoco es cuestión de correr por correr, hay que
jugar al fútbol, “rubito”.
Iglesias: otro de Tierra Santa dijo que había hecho un partidazo.
Muchachos, aflójenle al ferné antes de ir a la cancha...
Liendro: se equivocó en la jugada previa al gol (gambeteó a dos y puso un
pase bárbaro), pero pronto volvió a la normalidad, para tranquilidad de
sus familiares y amigos.
Leo Fernández: ¿de qué jugó? ¿De tres? ¿De diez? ¿De once? ¿Jugó?
Navarro: le faltaron los botines colorados. Así por lo menos lo habríamos
notado.
Moriñigo: en el siglo pasado le cantaban a Boyé: “Atómico, Atómico,
Atómico Boyé, la corre, corre y corre pero corre y no la ve”. Que no te
pase lo mismo en este siglo, Marquito (sin ese, porque así lo anotó un
yuto en el Registro Civil).
Los suplentes jugaron muy poco, así que me abstengo de criticarlos
duramente: sólo digo que jugaron horrible.
Hasta la próxima.
El disconforme
14/08/07
El domingo pasé
por el santuario. Fui a festejar el día del niño con mi nene, Cuervín
Cochinito, pero se me durmió, el pobrecito. Es cierto que se entusiasmó un
poco con la hinchada, que es lo más grande que tenemos, y que incluso
soltó un lagrimón cuando vio la tribuna Central Norte (la de calle Rioja,
esa que no existe), pero se me apolilló en la mitad del partido. Nuestros
titulares apenas pudieron contra el impresentable mix que armó Juárez: la
mayoría pataduras, el resto picapiedras. Si hasta puso un gordito de
bermudas con la 10 bis, que entró a bambolear los chorizos sobre el verde
césped… (bah, verde billar, en realidad, pero verde como esas mesas viejas
de los bolichones que se caen a pedazos). ¡Dejate de embromar, parecía
arrancado de la sobremesa del asado de los domingos: le faltaban el ferné,
el acullico y el vaso de tinto para ser el tío jodón de las fiestas
familiares! Y nuestro equipo, ¡madre mía! Sauad tenía más miedo que gato
abandonado en la perrera; hay que llevarlo urgente a un psicólogo para que
se dé cuenta de que ya no tiene puesta la camiseta de Hielo Polín. O
regalarle una almohadilla térmica para el pecho, qué se yo. Por otra
parte, no sé qué hace Russito jugando de marcador de punta (¿qué entendió
cuando le dijeron que tenía que olvidar su pasado de Central?) y
Bustos de ocho (y eso de “jugando” es muy generoso). ¡Y Ocaño y Velásquez!
¡Fresco y Batata, el Gordo y el Flaco, Miliki y Milikito querrán decir! ¿A
qué vino el primero? ¿A qué juega el segundo? ¿Y el Apache? Para estar
más a tono con su presente futbolístico (recordar que dije que juega como
los indios), se dejó el pelo largo. Sólo le faltan la pluma y la flecha,
aunque al arco contrario lo ve sólo con largavistas y al propio siempre
llega tarde, como les pasaba al Hombre Nuclear, que corría en cámara
lenta, y a Kung Fú, que cuando él terminaba de meditar los malos ya se
habían violado hasta las normas de tránsito.
Bien Iglesias: para no
faltarle a su apellido, siguió los pasos de Dios, que está en todos lados
pero no se lo ve en ninguno. Bien también Albornoz: le puso la pelota en
la cabeza a Russo para que hiciera el gol, aunque no sé por qué salió
inmediatamente. ¿Que no salió? Naaa, me están jodiendo de nuevo; semejante
refuerzo no puede haber pasado desapercibido una hora y pico de partido.
¿El resto?, veamos: Moriñigo
pasó por tantos equipos que ayer no sabía para dónde tenía que patear, así
que vamos a echarle un manto de piedad, absteniéndonos de criticarlo.
Navarro y Busse, muy coquetos con sus zapatitos colorados. Rajá,
Caperucita. ¡En el Santo jugaron el Negro Laguna y Porcari, ñatos! Si los
llega a ver cualquiera de estos dos los mandan al corso después de
hacerles uca-uca, así que a meter más y a caretear menos, que todavía no
ganaron nada. Y hablando de zapatos de charol, ¡hasta ese tal Cáceres, que
viene de Embarcación, entró curtiendo la misma onda! ¡Triple naaa,
Fierita! Mirá que yo soy de ahí cerca y nosotros nos cortamos las uñas de
los pies sólo para no pinchar la pelota, así que no me vengás vos también
con botines bermellón y musculosa rococó, ¿estamos?
Un párrafo final para vos, Rin
Tin Tin, Chupetín, Ayudín, Chapulín, Carlitos Balín, Tristeza sin fin: o
los ponés al Chano, a León, a Liendro y a Varguitas, o te vas a arrepentir
de no haber ido a la última procesión de San Cayetano.
Hasta la Próxima.
El Disconforme.-
07/08/07
Otra vez
sopa. Pasan los años, pasan los jugadores, pasan los dirigentes pero no
pasan las frustraciones. En Bosquivia no escondimos el equipo, como
dijeron algunos: pusimos a los supuestos titulares y perdimos. Y a pesar
de que nos salvamos varias veces, Albarracín dijo que “nos fue mejor que a
ellos (¿¿¿lo qué??? ¿Fuimos al Casino, después? ¿Nos levantamos algunas
chichis en el viaje de vuelta?
"¿Encontramos
plata en la ruta?",
Si seguimos así vamos a tener que llamarnos Juventud Periqueña o Talleres
Antonianos, porque los cotudos del altiplano van a reclamar la paternidad.
¿Qué se podía esperar del equipo que estamos armando?: Sauad perdió la
titularidad en una categoría inferior con Pablito Ruiz. El otro arquero (¿Mazzón?,
¿Masón?, ¿Mormón?) anda gestionando ante la International Board que se
prohíban los centros para poder jugar. El Apache venía de un mal
campeonato en el Argentino B con los pechos fríos, y con el nivel con el
que volvió se ganó bien el apodo, ya que juega como los indios, que no
conocían el fútbol. De Bustos lo único que excita es el apellido. Y
Russito, ¿a quién le ganó? Incluso deberían fumigarlo por haber usado
tanto tiempo los sucios trapos de las gallinas negras (perdón, “naranjas”,
aaay). ¿Y qué es Velásquez al final? ¿Defensor, volante, delantero, o
golfista? ¿Y de qué Soriano estamos hablando? ¿Del escritor? Lo hubiésemos
traído a Galeano, en todo caso, que escribe mejor. Y ahora estamos
pensando en traer a un tal Del Soto, que a 15 kilómetros de Córdoba no lo
reconocen ni los padres, a otro de Neuquén, provincia en la que lo único
que saben hacer es armar muñecos de nieve y tiritar de frío al lado de la
estufa, y a un tal García (¿el de la guía?), que dicen que “juega de
conductor” (¿conductor de qué? ¿De remises?, ¿de trenes?, ¿de tranvías?).
Para colmo seguimos postergando a los que nos pueden salvar, como
Varguitas, el Chano y otros chicos que tienen la camiseta
pintada
en la piel.
No, muchachos, así no va.
Posdata:
le sigo buscando la rima a Albarracín; “Rin tin tín”, “Ayudín”,
“chupetín”, “tristeza sin fin”. Mejor que se invente un apodo que encaje
con “la vuelta vamos a dar”, si no quiere tener que tomarse el mismo bondi
que el Poeta claustrofóbico.
Hasta la Próxima.
El Disconforme.-